En uno de los jardines donde trabajo los martes…
Pequeña hada (7 años, hermana de uno de los duendes que asiste): ¿sabés que llevo en mi cartera?
Yo: no, no sé, a ver… contame…
Sacando un tubito de plástico, el de los rollos de fotos, lo abre y me muestra: un corazón plateado, una estrellita verde con sonrisa incluida, una pequeña tortuguita de plástico.
Pequeña hada: tomá, te regalo la estrella.
Puso su pequeña mano en la mía con la estrellita. Yo la guardé en mi bolsillo agradecida. Fue como la varita mágica. Espirales de luz me envolvieron y algo se encendió también en mi mirada.
Hoy una pequeña hada me regaló algo de sus pócimas secretas, un secreto de vida.
Los niños son mágicos.
Saluditos.
qué bueno que nos quedan esos locos guardianes de la magia.
yo tengo un hadita particular que me regala su magia a cada momento…
gracias por pasar
bss